La detección temprana del cáncer de pulmón como decisión estratégica de salud pública fue el eje de la presentación realizada por nuestra directora, la Dra. Begoña Yarza, ante la Comisión de Salud del Senado de la República.
Durante su intervención, la directora expuso los fundamentos clínicos, epidemiológicos y operativos de un proyecto de anticipación al cáncer de pulmón, orientado a implementar un programa de detección precoz mediante escáner de tórax de baja dosis. El objetivo es claro: reducir la mortalidad asociada a la principal causa de muerte por cáncer en Chile y en el mundo. “El diagnóstico de cáncer de pulmón llega tarde. Y cuando llega tarde, las posibilidades de curación prácticamente se pierden”, señaló la Dra. Yarza, detallando que cerca del 60 % de los pacientes en Chile ingresa al sistema de salud en etapas 3B o 4, cuando las alternativas terapéuticas son mayoritariamente paliativas.
Incidencia subestimada y planificación insuficiente
Uno de los puntos centrales de la exposición fue la brecha entre las cifras oficiales y la realidad observada en la práctica clínica.
Mientras estimaciones internacionales como Globocan sitúan la incidencia del cáncer de pulmón en torno a 12 casos por cada 100 mil habitantes, estudios desarrollados por el Instituto Nacional del Tórax en distintas zonas del país muestran cifras cercanas a 40 casos por cada 100 mil habitantes. “Si seguimos trabajando con cifras subestimadas, vamos a seguir planificando mal. Y en cáncer, planificar mal cuesta vidas”, advirtió la directora ante los senadores.
Según explicó, esta diferencia se relaciona con el envejecimiento progresivo de la población chilena, la pirámide demográfica y una mayor capacidad diagnóstica en centros especializados, lo que revela una carga de enfermedad superior a la considerada en la planificación sanitaria.
La Dra. Yarza también destacó que existe sólida evidencia internacional que respalda el uso del escáner de baja dosis como estrategia de tamizaje en población de riesgo. Diversos estudios han demostrado que un programa estructurado puede reducir la mortalidad por cáncer de pulmón entre un 24 % y 25 %, cifras comparables a las alcanzadas por la mamografía en cáncer de mama. “Con tres escáneres de baja dosis en tres años, podemos reducir la mortalidad en un 24 %. Eso significa personas concretas que no van a morir por este cáncer”, afirmó.
La directora subrayó que la detección temprana debe estar acompañada de capacidad clínica y quirúrgica suficiente. En ese sentido, el Instituto Nacional del Tórax concentra el mayor volumen de cirugías de cáncer pulmonar del país, presenta resultados comparables con centros internacionales y realiza cerca del 50 % de los trasplantes pulmonares en Chile, además del 100 % de los trasplantes pulmonares del sistema público. “Uno no puede ofrecer un screening si no tiene la respuesta completa. Detectar antes implica poder operar, tratar y acompañar a las personas. Y el Instituto Nacional del Tórax tiene esa capacidad”, señaló.
Asimismo, recalcó el carácter nacional de la institución: más del 60 % de sus hospitalizaciones corresponde a pacientes derivados desde otros servicios de salud del país, lo que refuerza su impacto territorial desde Arica a Magallanes.
Proyecto piloto enfocado en barreras de acceso
El proyecto contempla la implementación de un programa piloto de detección temprana, inicialmente en comunas del área oriente de Santiago y en territorios con menores índices de desarrollo humano, como Cerro Navia y San Pedro de Melipilla.
El objetivo no es solo identificar casos en etapas precoces, sino también comprender y abordar las barreras culturales, laborales, geográficas y comunicacionales que dificultan el acceso a este tipo de exámenes.
Entre las medidas propuestas se incluyen:
- Ampliación de horarios de atención, con funcionamiento vespertino y fines de semana.
- Toma de horas directamente desde la atención primaria.
- Entrega de resultados en un plazo máximo de cinco días.
Innovación, formación y proyección a futuro
La iniciativa incorpora tecnología avanzada para el análisis de imágenes, desarrollada con apoyo académico internacional, que permitirá optimizar la toma de decisiones clínicas y el seguimiento de pacientes.
Paralelamente, el Instituto impulsa la formación de cirujanos de tórax especializados en cáncer de pulmón, con el fin de aumentar la capacidad resolutiva a nivel nacional. “El riesgo no es diagnosticar antes, el riesgo es diagnosticar y no poder resolver. Por eso este proyecto integra screening, capacidad quirúrgica y formación de especialistas”, enfatizó la directora.
Durante la sesión, representantes del Ministerio de Salud valoraron la iniciativa y señalaron que el Plan Nacional de Cáncer 2022–2027 contempla el desarrollo progresivo de nuevos programas de tamizaje, entre ellos el de cáncer de pulmón, destacando la importancia de contar con evidencia nacional para su eventual implementación como política pública.
Para la Dra. Yarza, el desafío es claro: invertir en prevención no solo salva vidas, sino que también es más eficiente para el Estado. “Llegar antes siempre será mejor que acompañar tarde”.



