Cáncer de pulmón: por qué Chile llega tarde al diagnóstico y cómo la detección temprana puede cambiar el escenario

La directora del Instituto Nacional del Tórax, Dra. María Begoña Yarza, puso sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia una política pública de prevención, capaz de detectar el cáncer de pulmón en etapas tempranas y mejorar los resultados en salud.

El cáncer de pulmón es hoy la principal causa de muerte por cáncer en Chile y en el mundo. Sin embargo, pese a su impacto sanitario, la mayoría de los diagnósticos en el país se realiza en etapas avanzadas, cuando las posibilidades de tratamiento curativo no existen y los costos de tratamiento se disparan. Esta fue una de las principales alertas planteadas por la Dra. Begoña Yarza, directora del Instituto Nacional del Tórax, durante su intervención ante la Comisión de Salud del Senado de la República.

En su presentación, la especialista expuso los fundamentos clínicos, epidemiológicos y operativos de un proyecto de anticipación al cáncer de pulmón, orientado a implementar un programa de tamizaje de cáncer de pulmón (detección temprana implica síntomas y presencia de enfermedad) mediante tomografía de baja dosis, con el objetivo de reducir la mortalidad asociada a esta enfermedad. “El cáncer de pulmón llega tarde. Y cuando llega tarde, las posibilidades de curación prácticamente se pierden”, señaló la directora, al detallar que cerca del 60% de los pacientes en Chile ingresa al sistema de salud en etapas localmente avanzadas o avanzadas, cuando el tratamiento es mayoritariamente paliativo.

Incidencia subestimada y planificación insuficiente

Uno de los puntos centrales de la exposición fue la brecha entre las cifras oficiales de incidencia y la realidad observada en la práctica clínica. Mientras estimaciones internacionales como Globocan sitúan la incidencia del cáncer de pulmón en torno a 12 casos por cada 100 mil habitantes, estudios desarrollados por el Instituto Nacional del Tórax en distintas zonas del país muestran una incidencia cercana a los 40 casos por cada 100 mil habitantes. “Si seguimos trabajando con cifras subestimadas, vamos a seguir planificando mal. Y en cáncer, planificar mal cuesta vidas”, advirtió la Dra. Yarza ante los senadores.

Según explicó, esta diferencia se relaciona con la pirámide poblacional chilena, el envejecimiento progresivo y una mejor capacidad diagnóstica en centros especializados, lo que evidencia una carga de enfermedad mayor a la considerada en la planificación sanitaria.

Evidencia internacional y una oportunidad de prevención

La directora del INT destacó que existe sólida evidencia internacional que respalda el uso de tomografía computada de baja dosis como estrategia de tamizaje en población de alto riesgo. Diversos estudios han demostrado que un programa de tamizaje estructurado puede reducir la mortalidad por cáncer de pulmón  un 24%, el tamizaje en cáncer de pulmón es muchísimo más efectivo que la mamografía; detecta 1/133 pacientes tamizados vs mama que es 1/>400 . “Estamos hablando de una política pública con impacto real. Con 4 rondas de imágenes en un seguimiento de 7 a 10 años, podemos reducir la mortalidad en un 24%. Eso significa personas concretas que no van a morir por este cáncer”, afirmó.

Capacidad resolutiva y rol nacional del INT

Un aspecto clave de la exposición fue subrayar que detectar cáncer de pulmón en su mayoría en etapas tempranas (80% aproximadamente) debe ir acompañado de capacidad clínica y quirúrgica suficiente. En ese sentido, la Dra. Yarza sostuvo que el Instituto Nacional del Tórax cuenta con una experiencia y un nivel de complejidad que lo posicionan como el principal referente público en cáncer de pulmón, capaz de absorber el aumento en la demanda de tratamiento.

El Instituto concentra el mayor volumen de cirugías de cáncer pulmonar del país, presenta resultados clínicos comparables con centros internacionales y realiza cerca del 50% de los trasplantes pulmonares en Chile, además del 100% de los trasplantes pulmonares del sistema público. “Uno no puede ofrecer un screening o tamizaje si no tiene la respuesta completa para el viaje del paciente. Detectar antes implica poder estudiar, etapificar, operar, tratar y acompañar a las personas. Y el Instituto Nacional del Tórax tiene esa capacidad”, señaló.

La directora recalcó además el carácter nacional de la institución: más del 60% de sus hospitalizaciones corresponde a pacientes derivados desde otros servicios de salud del país: “Cualquier proyecto que se instale en el nuestro Instituto tiene impacto real desde Arica a Magallanes”, indicó.

Un proyecto piloto centrado en las barreras de acceso

El proyecto presentado contempla la implementación de un programa piloto de detección temprana, inicialmente enfocado en comunas del área oriente de Santiago y en territorios con menores índices de desarrollo humano, como Cerro Navia y San Pedro de Melipilla. El objetivo es identificar no solo casos precoces de cáncer, sino también las barreras que dificultan el acceso a este tipo de exámenes y de estrategias de salud pública en nuestro país en particular. “No basta con tener la tecnología. En Chile sabemos que la mamografía es efectiva, pero la cobertura sigue siendo baja. Eso nos obliga a mirar factores culturales, laborales, geográficos y de comunicación”, explicó Yarza.

Entre las medidas consideradas se incluyen la ampliación de horarios de atención, con funcionamiento vespertino y fines de semana, la toma de horas directamente desde la atención primaria y la entrega de resultados en un plazo máximo de cinco días.

Innovación, formación y proyección a futuro

La iniciativa incorpora además el uso de tecnología avanzada de análisis de imágenes, desarrollada con apoyo académico internacional, que permitirá mejorar la toma de decisiones clínicas y optimizar el seguimiento de las personas evaluadas. Paralelamente, el Instituto impulsa la formación de cirujanos de tórax especializados en cáncer de pulmón, con miras a aumentar la capacidad resolutiva a nivel nacional, además de colaborar en la formación de oncología torácica de oncólogos y neumólogos de diferentes instituciones del país.

El riesgo no es diagnosticar antes, el riesgo es diagnosticar y no poder curar y dar oportunidad diagnóstica y terapéutica. Por eso este proyecto integra tamizaje, capacidad quirúrgica, trabajo en equipo multidisciplinario y formación de especialistas. Invertir en prevención no solo salva vidas, también es más eficiente para el Estado y le permite reducir enormes costos de tratamiento. Llegar antes siempre será mejor que acompañar tarde”, enfatizó la directora.